La grata experiencia de viajar por carretera

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La grata experiencia de viajar por carretera




La grata experiencia de viajar por carretera.

/ por Jesús Osilia | Travel Blogger


Me gusta viajar en avión, ya lo he comentado en otras entradas del blog, pero cuando siento la necesidad de conectarme con la naturaleza y sentir que soy parte de ella, o cuando quiero dejar atrás los problemas cotidianos, alejarme de las multitudes y el estrés de la ciudad, no encuentro nada mejor que sentarme al volante de un vehículo todoterreno y rodar libremente por alguna tranquila y solitaria carretera, disfrutando los momentos del viaje tanto o más que los vividos en el destino que haya escogido… si es que me decidí por alguno antes de partir. No por nada lo diría T. S. Elliot: “Es el viaje y no el arribo el que importa.”

Viajar por tierra es un modo de entrar en contacto y relacionarse directamente con las comunidades locales. Es una experiencia gratificante que modifica la manera de ver y entender los lugares que visitamos, es sentir el camino y los kilómetros recorridos, contemplar los cambios de altitud, relieve y vegetación, sentir las diferencias térmicas entre un paisaje y otro, las fragancias que nos trae el viento, la lluvia golpeando el parabrisas o la que cae en la distancia sobre los campos.

Es la emoción de girar el volante y salir de la vía principal para adentrarse en algún estrecho y serpenteante camino, de esos que levantan polvareda y muchas veces nos llevan a conocer lugares maravillosos… De tales rutas o caminos surge precisamente el nombre de mi blog.

Viajar por carretera en tu propio auto (o si lo prefieres, con uno arrendado) te permite hacer todos los altos que quieras en el camino, ya sea para conocer y probar algo de la gastronomía típica de los lugares por donde pasas o adquirir algún producto artesanal; contribuyendo de este modo con el desarrollo de la economía local y el turismo sustentable. Viajar en auto por carretera te brinda la oportunidad de poder acercarte a las comunidades rurales que ofrecen servicios básicos de atención al turista como complemento de sus actividades agrícolas o pecuarias; conociendo así el oficio del trabajador del campo y participando junto a ellos en las labores de ordeño, siembra o recolección.

Es también una buena opción para detenernos en algún mirador del camino para contemplar el paisaje circundante, tomar todas las fotos que queramos o ver el atardecer detrás de los árboles que crecen a la vera del camino.

Ciertamente, mientras escribo, recuerdo las veces (no sabría decir cuántas) en que el Sol se despedía y dejaba de acompañarme mientras conducía por alguna lejana carretera o me alcanzaba en otra al despuntar el alba.

Son momentos imborrables, que quedan por siempre en la memoria.


Viajar por carretera


Sudamérica posee espectaculares carreteras panorámicas. Algunas atraviesan vastas llanuras inundables, áridos desiertos o húmedas selvas, otras van a lo largo de la costa o bordeando la cordillera andina. Una de ellas es la Ruta CH-7 en Chile –mejor conocida como Carretera Austral–, o la Ruta 40 en Argentina, que lleva hasta Tierra del Fuego. En Venezuela se destaca la Troncal 10, que lleva a la milenaria tierra de los tepuyes en la Gran Sabana y se conecta luego con la ruta brasileña BR-174, que recorre buena parte de la selva amazónica hasta llegar a Manaos, ciudad fundada a orillas del caudaloso río Amazonas.

El sur de Chile –país en donde ahora resido– tiene muchos lugares increíbles, así como también los tiene el norte y la región central del país. Algunos son poco conocidos o visitados, caminos intrincados que se internan en hermosos valles surcados por ríos que bajan desde las nevadas alturas de la cordillera andina, la mayoría de los cuales solo pueden ser recorridos con vehículos de doble tracción.

Pero en Chile las distancias suelen ser muy largas para ir rodando de un extremo al otro, o del centro al sur o hacia el norte. Así, lo recomendable es salvar las mayores distancias en avión y elegir un vehículo adecuado al camino que quieras recorrer en una empresa de arriendo de autos en Puerto Montt, por ejemplo, si es que deseas conocer la hermosa Región de Los Lagos, o en Valparaíso, para recorrer el camino costero hasta Zapallar y Papudo, o en La Serena, para conocer los hermosos parajes del Valle de Elqui, o en donde desees.

Viajar por carretera en Chile, sin embargo, resulta costoso, eso tengo que admitirlo. El costo a pagar por cada galón de gasolina o combustible –bencina para los chilenos– es bastante alto, y más aun lo es el monto a pagar en los peajes del país o en los pórticos del sistema TAG (una opción de pago electrónico a través de un dispositivo instalado en el auto). Es un tema que cada cierto tiempo sale a discusión y que a mi parecer afecta mucho el desarrollo del turismo interno nacional (léase turismo rural o alternativo). Por ello, si el viaje es muy largo, recomiendo tomar un avión (aprovechando las bajas tarifas que ofrecen las aerolíneas low cost) y arrendar un auto al llegar a destino.

Sea como sea, lo importante es viajar. Tómese el tiempo necesario para hacer un largo viaje por carretera al menos una vez al año, o cada dos años, como lo prefiera. No deje de hacerlo, la experiencia sin duda les será gratificante.


La grata experiencia de viajar por carretera

por Jesús Osilia | Ambientalista, bloguero de viajes y promotor turístico.


Ruta a la Gran Sabana, Venezuela.



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