Santo Domingo, en la ruta de los páramos andinos

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Santo Domingo es un apacible pueblo de montaña cuyos habitantes se han dedicado, por muchas generaciones, a la actividad agrícola en general, la cual se sigue desarrollando a la par de la actividad turística en la región. Es la capital del Municipio Cardenal Quintero del Estado Mérida, y está situado a una altura aproximada de 2.200 metros sobre el nivel del mar, lo que le otorga una temperatura promedio de 16ºC.

Santo Domingo
Santo Domingo

Se conocen pocos datos históricos acerca de su fundación, pero se sabe que la zona estaba habitada por los indios mucubajíes cuando los conquistadores llegaron en 1559. Más tarde, entre los años 1619 y 1920, Alonso Vásquez de Cisneros visita el sitio y organiza un pueblo de doctrina con poco más de 400 indígenas repartidos en varias encomiendas. En 1834, un fuerte terremoto destruyó este primer poblado, y se buscó entonces una nueva ubicación en el lugar que ahora ocupa.

Santo Domingo es una población pequeña, pero la oferta de hoteles, cabañas y posadas es amplia y muy variada, desde las opciones más básicas hasta las más refinadas.

Ello se debe a que Santo Domingo se encuentra ubicado en la única vía de comunicación directa que existe entre los estados Mérida y Barinas; una ruta de importancia vital para el turismo regional, además de unir a pueblos de alta producción agrícola con sus centros de acopio, mercadeo y consumo.

Cabe señalar que esta carretera –que por lo demás ofrece paisajes espectaculares– es una estrecha y sinuosa vía de dos canales que pende de las estribaciones de la Sierra Nevada de Mérida, con altos despeñaderos que se asoman sobre el cauce del río Santo Domingo; y que debido a fallas geológicas presenta serios problemas de hundimientos y fallas de borde que obligan a un mantenimiento constante debido a los frecuentes deslizamientos de tierra, principalmente en la zona de Mitisús, entre Santo Domingo y Barinitas.

Por consiguiente, es una ruta que no recomendamos hacer durante la noche o cuando está lloviendo mucho. Otra cosa, tómese su tiempo para recorrer y disfrutar el camino con tranquilidad, hay muchos sitios en la vía que vale la pena conocer.

Por ejemplo, si piensa hacer el trayecto desde Barinas con dirección a Santo Domingo y la ciudad de Mérida, luego de que pase Barinitas  –unos quince kilómetros más arriba–, encontrará un desvío a la derecha que lleva a Altamira de Cáceres, la primera población fundada en el estado Barinas, muy visitada por quienes gustan de hacer rafting en el río Santo Domingo. Llegar allí no le tomará más de quince minutos.



Iglesia de Santo Domingo y Plaza Bolívar
Iglesia de Santo Domingo y Plaza Bolívar

Siguiendo la ruta hacia Santo Domingo, y luego de pasar la alcabala de Mitisús, encontrarán el parador turístico de la cascada El Velo de la Novia, vale la pena detenerse un rato para estirar las piernas y ver el paisaje.

Hay otros pequeños miradores en la carretera desde donde podrán ver el río Santo Domingo y la represa José Antonio Páez. Más arriba está la entrada a Pueblo Llano y Las Piedras, dos poblaciones muy cercanas a Santo Domingo que aún mantienen gran parte del encanto de la tipología arquitectónica andina, especialmente la segunda.

El atractivo principal de Santo Domingo es la belleza del paisaje que le rodea, sin olvidar su agradable clima. Y dada su amplia oferta hotelera y la cercanía con los principales sitios turísticos de la región, es un lugar ideal para pernoctar y emprender distintos paseos y excursiones durante el día.

Hay pequeños restaurantes, tiendas de artesanías y cerámica utilitaria, dulces típicos y tallas en madera. En la truchicultura podrá comprar truchas frescas y procesadas a precio de fábrica.

Siguiendo el camino, y a unos veinte kilómetros más arriba de Santo Domingo, llegarán finalmente a la zona del páramo merideño. Muy pronto verán la entrada a la Laguna Victoria –la cual le invitamos a conocer–, y un poco más arriba, la entrada a la Laguna de Mucubají. Más adelante encontrarán el cruce con la carretera trasandina. La vía de la derecha lleva al Pico El Águila y comienza luego a descender con dirección a Timotes, La Puerta y Valera. La vía de la izquierda conduce a Apartaderos, Mucuchíes y, mucho más abajo, a la ciudad de Mérida.



Cascada Velo de la Novia, entre Barinitas y Santo Domingo
Cascada Velo de la Novia, entre Barinitas y Santo Domingo

La fiesta tradicional más vistosa de Santo Domingo es la que se celebra en honor de San Jerónimo, el patrono del pueblo. Es una tradición que data de 1619, cuando en una gruta cercana se apareció o descubrió una imagen del Santo. La población comienza desde entonces a venerarlo y comienzan a surgir los primeros milagros.

Más tarde, durante la Guerra Federal, los creyentes piden la protección del Santo al sentirse amenazados por el conflicto, lo cual da inicio a un ritual que se ha mantenido en el tiempo y llegado a nuestros días: los negros de San Jerónimo.

Sus fiestas se celebran el 30 de septiembre –o el último domingo de septiembre–, y los promeseros se visten con camisa blanca y pantalón de caqui, con una cinta roja en la cintura, una maraca en la mano derecha y la cara pintada de negro –lo cual guarda relación con lo señalado en las crónicas de Fray Pedro del Aguado, quien escribió que los indígenas habían salido al encuentro de los conquistadores españoles con los rostros y los cuerpos tiznados–.

Al amanecer de ese día, los danzantes –todos ellos hombres y niños, no hay mujeres– salen del pueblo y se dirigen a la gruta de El Moruno para después volver al pueblo y danzar alrededor de la plaza junto a las cofradías de algunos pueblos cercanos que, siendo devotos de otros santos, vienen también a Santo Domingo a rendirle homenaje a San Jerónimo.

En definitiva, Santo Domingo es una población que vale la pena conocer y disfrutar.


por Jesús Osilia | Promotor Turístico y Bloguero de Viajes.

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