En la ruta de las nieves merideñas

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En la Ruta de las Nieves Merideñas

Por muchos años –y ciertamente no han sido pocas las veces– hemos realizado este fascinante recorrido por los páramos merideños pasando por el Pico El Águila (ahora llamado Collado del Cóndor), el punto más elevado de la carretera Trasandina y uno de los más altos de la red vial de Venezuela, sólo superado por un tramo de la carretera que lleva al pueblo de Piñango; la cual parte precisamente desde aquí. Sin embargo, nunca habíamos tenido la oportunidad de ver algo de nieve en la carretera. Siempre llegábamos días antes o después de una nevada, con todo y que siempre hacíamos coincidir nuestros viajes con las fechas más probables para que esto ocurriera.Frailejón cubierto de hielo

Finalmente, a finales de agosto de 2012, tuvimos la dicha de estar presentes al momento de producirse una pequeña pero maravillosa nevada justo sobre la carretera que va desde el Pico El Águila hasta Piñango, era la segunda de ese día. La primera, más copiosa, tuvo lugar durante la madrugada y cubrió gran parte de las altas cumbres merideñas.

Al principio no era más que una ligera llovizna que pronto se tornó en aguanieve, y finalmente en la tan esperada nevada. Fueron tal vez quince o veinte minutos de contagiosa dicha colectiva a lo largo de un congestionado tramo de la carretera. Aquel día todos estábamos disfrutando de aquella pequeña nevada en el techo de un caluroso país tropical.

El parador turístico del pico El Águila (ubicado a 4.118 metros sobre el nivel del mar) es una parada obligada para quienes transitan por el páramo merideño y desean saborear unas deliciosas fresas con crema o tomar algo caliente, estirar las piernas, montar a caballo o deleitarse con la belleza de las altas montañas que lo rodean, con las lomas cubiertas de frailejones, o con el aire de misterio que lo envuelve cuando el lugar queda cubierto de nubes.

El páramo merideño cubierto de nieve
El páramo merideño cubierto de nieve

Las nevadas se producen con mayor frecuencia entre finales de julio y principio de agosto, también en octubre y noviembre, pero en sí es algo poco predecible. En ciertos años han sido muy frecuentes, en otros no tanto. Pero cuando ocurren el páramo se cubre entonces de un fugaz manto blanquecino y la carretera pasa a ser el estacionamiento más largo y a mayor altura del país.

En ocasiones, la nieve cubre de blanco la capilla y el parador turístico del Pico El Águila, y en fecha reciente se produjo una de tal magnitud que cubrió también los alrededores de la Laguna de Mucubají, a 3.540 m.s.n.m.

Otros puntos de fácil acceso en donde tal vez pueda disfrutar de una ocasional nevada –para aquellos que gustan de las actividades al aire libre y no tienen el entrenamiento ni el equipo adecuado para subir a los picos Bolívar y Humboldt– son los picos Mucuñuque, en la parte alta de la laguna de Mucubají, y el Piedras Blancas, en el Parque Nacional Sierra de La Culata. El teleférico de Mérida, por su parte, que asciende al pico Espejo, ha estado en reparación desde el año 2008 y no se sabe con exactitud cuándo será abierto nuevamente al público.

Pero si una ocasional nevada sobre la ruta de las nieves merideñas nos alegra, hay otro hecho que debemos lamentar: los glaciares venezolanos, las anteriormente denominadas “nieves eternas” de nuestra gran Sierra Nevada, se están derritiendo aceleradamente. Se calcula que los mismos han sufrido un deshielo de un 70% en los últimos 30 años, y los más afectados han sido los del pico Bolívar. De seguir la tendencia, es probable que desaparezcan totalmente en un lapso no mayor de quince años. Las causas, desde luego, hay que buscarlas en el calentamiento global, en la quema de combustibles fósiles, en la deforestación y en el crecimiento de los espacios urbanos.

Laguna de Mucubají
Laguna de Mucubají

Pero esta ruta guarda muchísimas otras atracciones. El punto culminante, como ya lo hemos señalado, es el pico El Águila; al cual se le puede llegar desde tres puntos distantes de la geografía nacional, las ciudades de Barinas, Mérida y Trujillo:

Desde la ciudad de Barinas se sube por el valle del río Santo Domingo, pasando por Barinitas y Santo Domingo, así como por la Laguna Victoria y la Laguna de Mucubají, ambas de origen glacial y gran belleza escénica, para finalmente llegar a Apartaderos. Desde aquí se debe tomar la vía de Timotes y Valera para llegar al pico El Águila.

Desde Trujillo pasando por Valera, La Puerta, Timotes y Chachopo hasta llegar al Pico El Águila.

Desde la ciudad de Mérida, pasando por Tabay, Cacute, Escagüey, Mucuchíes, San Rafael de Mucuchíes y Apartaderos.

Y no importa por donde suba, en cualquiera de las vías encontrará muchos pueblos acogedores, agradables rincones para conocer y volver a visitar una y otra vez. La oferta de hoteles y posadas es bastante amplia, así como la de lugares para comer. También encontrará un sinnúmero de tiendas de artesanía cada pueblo de esta ruta exhibe una expresión artesanal propia– en donde podrá adquirir diversos tejidos de lana (ruanas, guantes, cobijas…), piezas de cerámica decorativa y utilitaria, tallas en madera, cuadros, pinturas… Hay ventas de antigüedades, objetos religiosos, piezas de bronce y otros metales, muñecas artesanales (hechas de trapo).

Si se detiene en alguno de los innumerables puestos de comida podrá saborear los pastelitos andinos, las arepas de trigo, exquisitas mermeladas, los bocadillos de guayaba, la chicha andina o el tradicional “calentaíto”, así como una gran variedad de vinos artesanales. No olvide degustar también otras exquisiteces de la región como el queso del páramo (queso ahumado), la pizca andina y, por supuesto, una buena trucha que usted mismo podrá pescar. En definitiva, es una ruta que el equipo de ExplorandoRutas.com le invita a recorrer y disfrutar.

Texto y fotos: Jesús Osilia