Río Capanaparo

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Río Capanaparo | Llanos de Apure, Venezuela


Puente sobre el río Capanaparo. Al fondo, el poblado de La Macanilla
Puente sobre el río Capanaparo. Al fondo, el poblado de La Macanilla

El río Capanaparo nace en los Llanos Orientales de Colombia, específicamente en el departamento del Arauca (extremo norte de la región de la Orinoquia colombiana), a pocos kilómetros de la frontera con Venezuela.

Sin embargo, la mayor parte de su curso (de unos 650 kilómetros de longitud) discurre por los vastos llanos apureños en dirección oeste-este, fluyendo a través del Parque Nacional Santos Luzardo hasta entregar finalmente sus aguas al río Orinoco.

Como todo gran río llanero, el Capanaparo está bordeado por un bosque ribereño o bosque de galería de unos cincuenta o cien metros de ancho a lo sumo, detrás del cual se abre la inmensidad de la sabana, interrumpida de vez en cuando por montículos de arenas o campos de dunas de origen eólico.

Selvas de galería a lo largo del curso
Selvas de galería a lo largo del curso

El Capanaparo es un río navegable en toda su extensión y muy visitado durante la estación seca por quienes gustan de la pesca deportiva o desean acampar y disfrutar en las extensas playas que se forman a lo largo de sus orillas cuando bajan las aguas, principalmente en el sitio conocido como La Macanilla, al cual se le llega a través de la denominada Ruta de Gallegos.

La Ruta de Gallegos inicia en la capital del Estado Apure, San Fernando de Apure, y fue nombrada así en homenaje al notable escritor y político venezolano Rómulo Gallegos (Presidente de Venezuela en 1948), quien luego de visitar la región se inspiró en ella y en su gente para escribir dos de sus más célebres novelas: Doña Bárbara (1929) y Cantaclaro (1934).

En nuestro más reciente viaje al Capanaparo tuvimos la suerte de ver nutrias (Pteronura brasiliensis) y delfines de río o toninas (Inia geoffrensis) mientras navegábamos por el río, así como diversas especies de garzas, chenchenas (Opisthocomus hoazín), martines pescadores y muchas otras especies de aves asociadas a los cuerpos de agua. Mientras que en la espesura del bosque ribereño se escuchaba el ronco y resonante bramido de los monos aulladores o araguatos (Alouatta seniculus), que solo pudimos ver de cerca por un instante antes de que se alejaran y escondieran de nosotros.

Toninas en el río Capanaparo
Toninas en el río Capanaparo

Como fuimos a principios de agosto el río estaba en su máximo nivel, de monte a monte, como dicen los llaneros, y no había ninguna playa en donde las babas o caimanes de anteojos (Caiman crocodilus) pudieran asolearse; por consiguiente, no las vimos y no escuchamos ningún chapoteo que delatara su presencia. Pero los lancheros nos dijeron que sí había, aunque no tanto como suele verse en los ríos y caños del Hato El Cedral o del Hato Piñero, por poner un ejemplo.

Pero lo mejor del paseo ocurrió casi al final…

Disfrutando en el río Capanaparo
Disfrutando en el río Capanaparo

El calor del mediodía ya se hacía insoportable y todos queríamos meternos al agua para refrescarnos. En un momento dado vimos un banco arenoso en medio del río. El sitio era perfecto para darse un buen baño, y así lo hicimos.

Al poco rato de estar allí tuvimos una inesperada y agradable sorpresa: con un fuerte resoplido las toninas emergieron muy cerca de nosotros, y permanecieron un buen rato en los alrededores. En ocasiones salían a respirar a tan solo cuatro o cinco metros de distancia.

Definitivamente, fue lo mejor del paseo.

Hay muy pocas opciones para alojarse en La Macanilla o cerca de ella. Algunos campamentos solo abren en temporada, otros, lamentablemente, se vieron obligados a cerrar dada la situación del país. Nosotros nos quedamos en las Churuatas del Capanaparo. Es un campamento sencillo, rústico, pero bien cuidado, con pequeñas churuatas con techo de palma y abiertas al exterior para mantener así su frescor; lo cual origina la eventual entrada de pequeñas aves, insectos o inofensivos murciélagos que revolotearan un poco en lo alto del techo antes de volver a salir. Pero en ningún momento lo molestaran. Además, todas las camas tienen mosquiteros. Todas las churuatas tienen baño privado (igualmente abiertos en la parte alta de las paredes). El hospedaje incluye todas las comidas.


¿Qué llevar?

Es un sitio bastante caluroso durante el día, por lo cual recomendamos llevar ropa fresca y cómoda. No olviden llevar protector solar y para los insectos, lentes oscuros, gorra o sombrero, y su traje de baño.


¿Cómo llegar?

Para ir al río Capanaparo la opción más fácil y directa es tomar la carretera San Fernando de Apure-San Juan de Payara-La Macanilla. El trayecto es de dos horas por carretera asfaltada hasta llegar a La Macanilla.


Texto y fotos: Jesús Osilia


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