Escuque, Estado Trujillo

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En el antiguo dialecto de los desaparecidos pobladores autóctonos de esta región –los Cuicas o Kuykas–, Escuque significa algo así como: “Tierras altas” o “Tierra de nubes”.

Escuque está situado al suroeste del Estado Trujillo, muy cerca de Valera, y fue la primera ciudad fundada por los españoles en los Andes venezolanos; aunque este lugar ya estaba bastante poblado desde mucho antes de la llegada de los conquistadores.

En efecto, cuando a poco de iniciar la exploración de las tierras altas del actual Estado Trujillo, Diego Ruiz de Vallejo –comisionado por Juan de Villegas– llega a este lugar en 1548, quedó gratamente sorprendido al descubrir la existencia de un gran centro poblado, ordenado y bien dispuesto, habitado por los Cuicas. Más tarde, entre 1556 y 1558, Diego García de Paredes establece una fundación con el nombre de Nueva Trujillo –uno de los tantos asentamientos anteriores a la fundación definitiva de la ciudad de Trujillo en su ubicación actual–, pero los abusos en contra de la población nativa originan su pronta destrucción. Luego, en septiembre de 1559, los españoles, liderados por Francisco Ruiz, levantan un nuevo asentamiento en el mismo lugar, esta vez bajo el nombre de Mirabel. Pero su nombre aborigen, Escuque, terminaría imponiéndose con el tiempo.

Imagen de la Iglesia de Escuque
Iglesia de Escuque

Escuque es un pueblo de larga tradición agrícola. La producción y comercio del café (que eventualmente desplazo al cacao como principal producto de exportación de la Venezuela de entonces) fueron la base de su desarrollo y prosperidad durante gran parte del siglo XIX y principios del XX, y su hermosa iglesia es prueba palpable de ello.

Anteriormente, Escuque era un importante cruce de caminos, un paso obligado entre quienes se desplazaban desde la región de los Andes venezolanos hacia los Llanos y el centro del país. Pero, cuando se inició la construcción de la larga y sinuosa carretera Trasandina –durante el mandato de Juan Vicente Gómez–, Escuque fue dejada a un lado. La nueva carretera pasaría por Valera, desde donde ascendería progresivamente para enlazar luego con La Puerta, Timotes y Chachopo, hasta llegar a su punto más alto en el Pico El Águila o Collado del Cóndor, antes de comenzar el descenso a la ciudad de Mérida.

En la actualidad, Valera es el principal centro comercial y financiero del Estado Trujillo, mientras que el grueso de la actividad turística de esta entidad se concentra en La Puerta.

Escuque es tierra de gente trabajadora, de artesanos y poetas. Vale la pena desviarse del camino para darse unas vueltas por sus calles y conocer su hermosa iglesia, en donde se guarda la imagen del Niño Jesús de Escuque, el venerado Santo Patrón de esta población, cuyas fiestas se celebran el 14 de enero.

Templo de Escuque
Iglesia de Escuque

La construcción del templo de Escuque se inició el 1º de agosto de 1910, en el mismo lugar en el que estuvo erigida la antigua iglesia colonial. Todo el pueblo colaboró para financiar su edificación, para lo cual se contó también con el apoyo financiero del Gobierno del general Víctor Manuel Baptista, Presidente del Estado Trujillo (cargo equivale al de Gobernador actual), así como del Gobierno del general Juan Vicente Gómez, para ese entonces Presidente de Venezuela.

La cúpula de la iglesia fue lo primero que se concluyó, y estuvo lista en julio de 1911. Luego, se construyó el Altar Mayor, dedicado a la venerada imagen del Niño Jesús de Escuque; la cual fue traída de España entre 1610 y 1611 por la familia Guánchez y Cerrada. La construcción del frontis, con su alta y elegante torre campanario situada al centro, fue finalizada en 1915. Tres grandes portones terminados en arco de medio punto se ubican al frente, dando acceso a cada una de las tres naves interiores del templo, las cuales están separadas por sendas columnatas toscanas. Una vez finalizado el frontis, se inició la construcción de las diversas capillas internas, y ya para 1927 todo el templo estaba concluido.

Un dato interesante que no podemos dejar de mencionar es que en la pila bautismal que fuera usada en la desaparecida iglesia colonial de Escuque (hoy celosamente resguardada dentro de este hermoso y casi centenario templo) fue bautizado, el 30 de enero de 1865, el Dr. José Gregorio Hernández; quien nació muy cerca de Escuque, en Isnotú, el 26 de octubre de 1864, y fuera declarado “venerable” por el papa Juan Pablo II en 1986. El proceso de beatificación y canonización de José Gregorio Hernández sigue su curso.

Texto y fotos: Jesús Osilia

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