Turistas y terremotos en Chile

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Turistas y terremotos en Chile:


El título une dos cosas que por lo general no se llevan muy bien, y tal vez para algunos pueda parecerles un tanto alarmista, pero la intención del artículo no es otra que establecer recomendaciones para quienes nos visitan.

Luego del fuerte movimiento sísmico producido recientemente en la región de Valparaíso (24 de abril de 2017) y de haber observado la nerviosa reacción de muchos turistas en un mall de Santiago, decidí escribir nuevamente un post sobre la ocurrencia de terremotos en Chile, pero ésta vez enfocado en lo que debe saber y hacer el turista que está de visita en el país o el inmigrante recién llegado.

Mi primera experiencia con un sismo de gran magnitud tuvo lugar precisamente el día de mi llegada a Chile, el 16 de septiembre de 2015 (ver Viajando a Chile con mi hijo y el gato), cuando un terremoto de magnitud 8,4 en la escala de Richter sacudió violentamente toda la región norte y central del país.

Esa fue mi bienvenida a la larga y estrecha nación austral cuya extraordinaria belleza paisajística se debe fundamentalmente a la intensidad de los procesos telúricos asociados a la convergencia de dos placas tectónicas: la placa oceánica de Nazca y la placa continental de Suramérica, una zona de intensa subducción que provocó el levantamiento de la Cordillera de Los Andes (ver Terremotos en Chile).

Durante aquel terremoto abrí la puerta exterior del departamento como medida de precaución (para evitar que se trabara) y pude ver que algunos vecinos hacían lo mismo… Y apenas terminó la sacudida todos volvieron a cerrar sus puertas y me dejaron solo.

En los días siguientes se produjeron muchas réplicas. Una de ellas mientras hacía las compras en un supermercado. Caminaba empujando mi carrito por uno de los pasillos del local cuando noté que estaba temblando, las botellas tintineaban y los carteles colgados del techo se balanceaban… Una señora que caminaba junto a mí subió la vista un instante y miró alrededor, acto seguido tomó un producto del estante y lo introdujo como si nada en su carrito. Al mismo tiempo escuché lo que una empleada le decía a una compañera al final del pasillo: “Pucha, ta’temblando”, y la otra le responde escuetamente y en perfecto chileno: “Sipo”, y cada quien siguió en sus labores.

Ciertamente el movimiento no era muy fuerte, pero era perceptible, y en otros países no sísmicos como el mío bastaba para originar ataques de pánico, gritos y una estampida en masa por las escaleras. No así en Chile, en donde los temblores son parte de la vida del chileno.

Y no es que el chileno no se asuste ante la ocurrencia de un sismo de gran intensidad, lo hace, pero se mantiene atento a lo que pueda pasar, ya que han aprendido a reconocer cuándo pueden quedarse en el lugar en donde están y cuándo deben buscar refugio.

Así, ver a aquellos turistas corriendo y gritando presas del pánico en el centro comercial me llevó a escribir algunas líneas a manera de recomendación cuando usted quiera viajar a Chile.


¿Qué debe saber y hacer el turista que viaja a Chile ante la ocurrencia de un terremoto? 

En primer lugar, debe saber que Chile es un país altamente sísmico y que los terremotos son parte de la idiosincrasia del chileno, una constante en sus vidas.

Curiosamente, acá se hace una clara distinción entre temblor y terremoto (y asimismo ocurre en otros países latinos), en donde se asocia el término temblor con un movimiento suave, y terremoto con una sacudida violenta; aunque en realidad los términos sismo, seísmo, temblor de tierra y terremoto son sinónimos, significan lo mismo. Pero en este punto los chilenos van más allá y se diferencian de los nacionales de otros países –y del resto de los mortales– en que solo admiten la ocurrencia de un terremoto cuando el planeta prácticamente se está partiendo en dos. Para ellos, un movimiento de magnitud cercana a 7 en la escala de Richter es solo un temblor.

Y la verdad sea dicha, en Chile los sismos de esta magnitud (al contrario de lo que ocurre en otros países) por lo general producen daños estructurales de escasa importancia, y pocas veces generan pérdidas en vidas humanas. Aquí las construcciones aguantan bastante y las que no ya se cayeron con los terremotos del pasado.

Hablando en serio. Todos los edificios, escuelas y centros comerciales del país se construyen siguiendo estrictas normas antisísmicas. No por nada Chile es un referente a nivel mundial en este tipo de construcciones.

De todas maneras, es importante tener en cuenta el tipo de edificación en donde uno se encuentra cuando sobreviene un sismo de alta magnitud; si es una vieja casa de paredes de adobe, por ejemplo, o una casa autoconstruida, lo mejor es salir de ella.

Más destructivos que los sismos son los tsunamis que pudieran sobrevenir después. Por ello, si usted está en la playa o en alguna ciudad a nivel del mar y el sismo le hizo perder el equilibrio o le dificultó mantenerse en pie, debe buscar refugio inmediato en lugares elevados. No espere hasta que alguna autoridad se lo indique.

Observe lo que hacen los chilenos durante el terremoto y haga lo mismo que ellos… Ésta es una de las recomendaciones que aquí todos le hacen al visitante.

Si va en el Metro ha de saber que el protocolo de seguridad establece que los trenes deben detenerse de manera inmediata, aún dentro de los túneles, y esperar hasta que termine el sismo antes de volver a avanzar.

Procure llevar siempre consigo una pequeña linterna de bolsillo, no gaste la batería del celular para alumbrarse; le será más útil para comunicarse.

Si está en una habitación de hotel mantenga la calma y abra la puerta. Es una medida de precaución ante la posibilidad de que se trabe con el movimiento y no pueda salir.

Aléjese de ventanas y espejos de baño.

No use escaleras o ascensores durante la ocurrencia del sismo.

Recuerde, lo más importante es mantener la calma.


Turistas y terremotos en Chile | Jesús Osilia / Travel blogger y creador de contenidos.


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