Rostros y colores de Santiago de Chile

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Rostros y colores de Santiago de Chile


Santiago de Chile es una hermosa ciudad, de eso ya hemos hablado en otros artículos, pero en este nos referiremos a los distintos rostros que nos muestra la capital chilena a lo largo del año y de acuerdo con la llegada de cada estación climática.

Son distintos rostros en donde los colores juegan un rol de importancia primordial, pues afectan de uno u otro modo la psiquis de sus moradores.

La ciudad se viste de colores rojos, ocres y amarillos durante el otoño, una estación que para muchos (y entre ellos me incluyo) viene a ser la preferida.

A medida que avanza el otoño las hojas de los árboles van cambiando paulatinamente de color y el verde desaparece lentamente mientras surgen distintas tonalidades de amarillos, naranjas y carmines antes de comenzar a caerse de los árboles. Así, las calles y jardines de Santiago se cubren con un profuso manto de hojas secas y el caminar se acompaña con un sonido bastante peculiar.

Santiago en otoño

Santiago es negro, gris y blanco durante la temporada invernal. Gris el cielo, gris las calles y el agua de las fuentes, los espejos de agua y las lagunas de los parques públicos. Grises lucen los árboles, ya sin hojas (salvo las coníferas), con su entramado de ramas desnudas y en apariencia secas que se confunden con el gris cableado de la red eléctrica. Gris el semblante de la gente que sale a la calle envuelta en trapos y abrigos para protegerse del frío, y luciendo una aburrida monocromía en el vestir… todos van de negro u otros colores oscuros. En invierno, Santiago también viste de blanco en las nieves que cubren la cordillera.

Pocas semanas después, la floración primaveral trae consigo una explosión de aromas y colores que avivan el ánimo de propios y extraños en la ciudad. Sin darnos cuenta, diminutos puntos verdes han comenzado a salir de pronto en todas las ramas de los árboles que hasta entonces se veían secos y sin vida, y en pocos días un intenso verdor se adueña nuevamente de las calles y avenidas de la ciudad. La gente ya anda de mejor semblante y con el primer calorcito en el ambiente todos salen más ligeros de ropa y ánimo.

Rápidamente, las temperaturas diarias se incrementan y el verano austral llega con su sol radiante y cielos azules y luminosos. Son tiempos en que el calor reverbera sobre el pavimento y oprime los sentidos al caminar. La nieve en los cerros aledaños se derrite y el agua del deshielo cruza la ciudad a través del Mapocho y otros ríos encauzados de menor magnitud; se abren al público las grandes piscinas del Cerro San Cristóbal y muchos aprovechan las vacaciones escolares para bajar a la costa a disfrutar de las playas cercanas.

Sin duda, Santiago de Chile es una ciudad que deberá visitar en distintas épocas del año para conocer sus rostros y disfrutar a plenitud de sus colores.


Jesús Osilia | Travel blogger. Miembro de la Asociación de Blogueros de Viajes de Chile ( AChileTB ).


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Santiago en invierno

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