Nieve en Santiago de Chile

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Nieve en Santiago de Chile

Nieve en Santiago de Chile | Nevada del 15 de julio de 2017

Pasos apurados sobre la nieve…

Amanece sobre Santiago y escribo sentado sobre una manta doblada, en el piso, con la laptop apoyada en las piernas y una taza de café caliente a un lado, viendo caer la nieve a través de la ventana, en una ciudad que si bien ha sabido y conoce de nevadas éstas no se producen con frecuencia.

Más temprano, como a las dos de la madrugada, me había despertado el ulular del viento entre los árboles y el sonido de las ramas sacudiéndose de un lado a otro con violencia.

Un frente frío estaba ingresando a la ciudad, un sistema frontal que desde hace días venía afectando todo el sur de Chile y Argentina y se dirigía también a Paraguay.

Me desperté nuevamente a las cuatro, el viento había cesado y la ciudad estaba extrañamente silenciosa. Me asomé a la ventana y vi que precipitaba copiosamente pero no se escuchaba nada.

Ya todo estaba blanco.

A diferencia de la lluvia, que cae golpeando toda superficie, la nieve se posa de manera silenciosa sobre ellas y se acumula. Sin embargo, el silencio reinante a esta hora era interrumpido ocasionalmente por el sonido de transformadores eléctricos explotando en la distancia; muchas personas se estaban quedando sin luz.

La visión de la nieve cubriendo los espacios conocidos de la ciudad era todo un espectáculo. La última vez que cayó nieve sobre la zona central y oriental de Santiago de Chile fue en 2007 (en 2011 cayó aguanieve), de ahí la novedad y emoción del momento.

Apuro la taza de café y me dispongo a salir para vivir y disfrutar la nevada en la calle, caminando…

Nieve en Santiago de Chile
Nieve en Santiago de Chile, comuna de Ñuñoa.

Disfrutando la nevada en Santiago

Tres centímetros de nieve habían caído sobre las calles cercanas, y mientras caminaba podía ver que detrás de los cristales de muchas ventanas estaba el rostro iluminado de niños queriendo salir y el de adultos reacios a hacerlo.

Poco a poco, sin embargo, los patios, jardines y plazas adyacentes (imagino que también las de toda la ciudad) comenzaron a llenarse de gente. Podía ver padres con sus hijos y abuelos con sus nietos, y una que otra pareja. Todos haciendo muñecos de nieve o arrojándoselas alegremente entre si.

A lo lejos el cerro Ramón, un sistema precordillerano de Los Andes, se veía completamente blanco. Nunca lo había visto de este modo. Y por todos lados infinidad de ramas tiradas en el piso (incluso árboles completos), aquellas que sucumbieron bajo el peso de la nieve.

Al mediodía el sistema frontal ya había pasado, el sol brillaba con fuerza y el cielo se mostraba de un azul intenso. Toda la ciudad era ahora un derretir de nieve.


Jesús Osilia | Bloguero de Viajes y Creador de Contenidos. Miembro de la Asociación de Blogueros de Viajes de Chile (AChileTB) y de Hispanic Travel Bloggers.


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