Río de Janeiro | Atractivos Turísticos

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El Cristo Redentor

Gracias a su peculiar orografía de altos y enhiestos morros, con apacibles bahías y estrechas ensenadas, hermosas y soleadas playas y lagunas, y la sensación de estar en una ciudad que ha sido construida en medio del verdor de la selva tropical, podemos decir, sin duda alguna, que Río de Janeiro es una de las ciudades más bellas de América Latina y del mundo.

Río de Janeiro fue fundada por Estácio de Sá el 1 de marzo de 1565 con el nombre de São Sebastião do Rio de Janeiro (San Sebastián del Río de Enero), como un enclave militar de los portugueses para expulsar a los franceses de la bahía de Guanabara.

El sitio de su fundación está situado entre el Pão de Açúcar y el morro Cara de Cão (Cara de Perro), en donde actualmente se encuentra la Fortaleza de São João.

En 1763 pasa a ser la capital del Virreinato de Brasil, y en 1808, con el arribo a Río de Janeiro de la familia real portuguesa y gran parte de su Corte (que venían huyendo de la invasión de Napoleón Bonaparte a Portugal), se convirtió en sede de la monarquía portuguesa y capital del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves.

Escadaria Selarón
Escadaria Selarón

De lo anterior se deduce que Río de Janeiro ha sido la única capital europea que ha estado fuera de Europa.

En 1822, Brasil se independiza de Portugal y Río de Janeiro pasa a ser la capital del naciente Imperio brasileño. Más tarde, en 1889, con la proclamación de la República de los Estados Unidos de Brasil, Río de Janeiro sigue manteniendo vigente su estatus de capital; el cual conserva hasta 1960, cuando se le transfiere a la recién fundada ciudad de Brasilia.

Pero Río de Janeiro también ha sido, y hoy sigue siendo, la indiscutible capital turística de Brasil.

Es una ciudad moderna y cosmopolita, activa y vibrante, alegre y extrovertida, con una extraordinaria oferta gastronómica y hotelera, con numerosos teatros, museos, salas de espectáculos, discotecas, grandes Mall o Shopping. Ha sido sede de dos Copas Mundiales de Fútbol, en 1950 y en 2014, y será sede de los Juegos Olímpicos de 2016.

En Río de Janeiro hay muchas cosas para hacer y para ver, tantas que tal vez no le rendirá el tiempo. Pero ninguna visita a Río de Janeiro estará completa sin haber subido a los pies del Cristo Redentor y a lo alto del Pan de Azúcar; o sin haber caminado a lo largo de las avenidas Vieira Souto y Atlántica, que corren paralelas a las mundialmente famosas playas de Ipanema y Copacabana, para luego refrescarse con una caipirinha de maracuyá al frente de la playa o tomarse un café al atardecer en el Forte de Copacabana.

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El Pan de Azúcar visto desde lo alto del cerro Corcovado

Una visita a Río no estaría completa sin haber conocido el legendario estadio Maracaná, los Arcos de Lapa y la empinada y colorida Escadaria Selarón; o sin haber disfrutado de la exquisita gastronomía local en una de las tradicionales churrascarias. Una visita a Río no estaría completa si haber visto algunas de las prácticas de las escuelas de Samba, o mejor aún, sin haber presenciado el fastuoso carnaval carioca en el gigantesco Sambódromo. Los más aventureros podrán disfrutar de un emocionante vuelo en parapente (o en Ala Delta) desde el despegadero de Piedra Bonita.

Hay muchas rutas de excursión y escalada que podrá experimentar con el acompañamiento de un guía u operador local. Una visita a Niterói, con su moderno Museo de Arte Contemporáneo, o a la cercana Petrópolis, la Ciudad Imperial, es algo que también recomendamos.

Texto y Fotos: Jesús Osilia


Río de Janeiro

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