El despertar de una montaña

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CRÓNICAS Y RELATOS DE VIAJES:
El despertar de una montaña | por Al Barela

El despertar de una mente no es un logro inmediato. Es un secreto divino descubierto por el más atrevido, paciente y tolerante; como el montañista que descubre entre los senderos el oculto naciente de río en la cima de la montaña.

Es un proceso lento y se va alcanzando poco a poco, como el transformador del río que mientras desciende lenta y suavemente va acariciando las piedras de su camino, modificando los bordes de sus orillas, recuperando su cause, sin importar el tiempo que estuvo seco su camino o si fue modificado, la sabia naturaleza retomará lo que una vez le perteneció; y con su paso generará vida a su alrededor.

Así como el río transformador que desciende por la montaña, debería ser tu meditación, pero en la quietud, la montaña eres tú.

A medida que continúa su trayecto va humedeciendo su entorno, generando vida, vegetación, que a su vez generará sombra, alimento y refugio a otras especies. Cada quien cumpliendo su ciclo y función. El agua humedece la tierra que dará vida al pasto que alimentará al animal que solo comerá lo superficial, sin arrancar la raíz, para asi permitir el continuo crecimiento y seguir alimentándose de él. Los árboles brindarán refugio a las aves que anidarán en él y agradarán con su canto y armonía la metamorfosis natural. Crecerán nuevas vidas de peces, insectos y un sin fin de especies que formarán parte de la cadena alimenticia y permitirán el perpetuo avance de la vida vegetal y animal que cumplirán sus funciones en el ciclo natural, cada una de ellas, incluyendo la humana. Desde el primer momento que decides descubrir a la montaña, vas formando parte de la transformación que se genera en ella.

La montaña ha estado, está y estará siempre ahí. Imponente, llamativa, hermosa y llena de vida; invitando y permitiendo que camines desde su falda hasta la cima, acariciándola con tus pasos suaves que van hundiendo o removiendo con tu andar las piedras del camino estrecho que se va creando con el caminar.

Ella te ofrece los milagros de su transformación, disfrútalos, no vayas desbocado mirando, avanza a tu ritmo pero observando cada detalle, cada espiga, cada árbol, hoja, flor, piedra, roca; cada una cumple su función, ve descubriéndola mientras asciendes y podrás llegar a observar el pequeño camino que se va abriendo paso entre las piedras, creado por las hormigas que van trasladándose de un lado a otro en su jornada diaria de trabajo. Ellas están como tú, marcando su camino con sutileza, creando un cortafuegos  como el tuyo, pero miniatura. Observa la diversidad de flores, la variedad de árboles y hojas que albergan el sonido de las aves y abejorros, ambas especies bien sea con su canto o zumbido crean música en el ambiente.

Respira profundo, nota como cambia el aire a medida que avanzas, como vas dejando atrás la contaminación para respirar el aroma de la vegetación, siente la energía descubierta, absorbe y comparte con ella la tuya, realicen un intercambio mientras observas en el cielo la mezcla de naranja, amarillo y rojo del sol saliente con el azul y blanco de las nubes; conéctate con la montaña y sus sonidos y verás tu ascenso, tu entrenamiento con otra perspectiva.

Tu mente va trabajando, equilibrándose cuerpo y espíritu que igual al río de la montaña se va transformando a medida que aprecias los dones de la vida. Cierra tus ojos, respira profundo, coloca tu mente en blanco, escucha y conéctate contigo… Recorre y descubre tu cuerpo, poco a poco, cada una de tus partes… así como el río transformador, realiza tu meditación pero en esa quietud, la montaña eres tú.

Al Barela
Twitter:  @quemotivan
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