Zarigüeyas o Rabipelados

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Zarigüeyas o Rabipelados
Es un animal terrestre y arbóreo
Es un animal terrestre y arbóreo

Es el más común de los marsupiales presentes en Colombia y Venezuela. Está presente en una gran cantidad de hábitats distintos y se adapta fácilmente a los cambios en el entorno. Incluso, vive junto a nosotros en pueblos y ciudades –tal vez en nuestros propios jardines–, aunque no siempre somos conscientes de su presencia ya que es un animal de hábitos nocturnos, muy sigiloso cuando se desplaza y usualmente solitario. Se distribuye desde el sureste de México por toda América Central, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, las Guayanas, norte de Bolivia y noroeste de Brasil.

Las zarigueyas o rabipelados pertenecen a la familia Didelphidae, y en Venezuela hay tres especies registradas: el rabipelado común (Didelphis marsupialis), cuyas fotos ilustran esta página; el rabipelado andino (Didelphis albiventris) y el rabipelado guayanés (Didelphis azarae).

Son animales de costumbres terrestres, pero también son muy hábiles para trepar en los árboles, bien sea para alimentarse, dormir o escapar del peligro. Durante el día duermen en huecos de árboles o en nidos de hojas que hacen entre las ramas.

También pueden refugiarse bajo tierra en el interior de madrigueras hechas y abandonadas por otros animales, en grietas entre las rocas o en el interior de galpones o depósitos atiborrados de materiales en desorden. A menudo se les ve caminando sobre lo alto de muros y cornisas, o cruzando calles y carreteras.

Es de hábitos nocturnos y muy silencioso
Es de hábitos nocturnos y muy sigiloso

Es omnívoro, siendo un animal generalista en su dieta, es decir, puede consumir todo lo que su hábitat le proporcione –siendo una de las razones de su amplia distribución–, y para ello recorre grandes distancias durante la noche. Su dieta está integrada por frutas, bayas y brotes tiernos, huevos, pequeños vertebrados como aves, lagartijas, ratones y culebras (son altamente resistentes al veneno de las serpientes), así como gusanos e insectos en general (grillos, ciempiés, cucarachas, etc.), y en zonas periurbanas es frecuente verlos hurgar entre la basura o alimentándose de animales arrollados en los caminos; en donde también muere con bastante frecuencia.

Tienen una cola larga y desnuda (de donde se deriva el apelativo comúnmente usado en nuestro país), tan larga como la longitud del cuerpo incluyendo la cabeza, prensil y de apariencia escamosa, negra al comienzo y blanca hacia el extremo. El pelaje presenta dos capas bien diferenciadas: la primera es una pelusa o vello corto amarillento o blancuzco, y la otra está formada por largos pelos emergentes, gruesos y erizados, negros o grisáceos. Esto, visto desde lejos, puede dar la impresión de que es un animal de piel expuesta con escasa pelambre.

Las tres especies descritas para Venezuela son bastante similares.

Didelphis marsupialis es la de más amplia distribución en el país, pero no está presente en zonas muy áridas ni en las sabanas abiertas de la región de los Llanos. Habita desde el nivel del mar hasta los 2.200 mts. de altitud. Tiene el dorso negro o grisáceo con ligeras manchas amarillentas o blancuzcas, más claro hacia los costados y el vientre. Extremidades negras o marrón oscuro. Patas y manos también oscuras. Orejas grandes y desnudas, redondeadas y negras, rostro claro con una línea oscura apenas visible que baja desde la frente hasta el nivel de los ojos. Nariz rosada o desprovista de color con largas vibrisas. Pueden pesar hasta 2 Kg.

Didelphis albiventris, la especie andina, es más pequeña que la anterior, y se diferencia principalmente por tener las orejas más pequeñas y alargadas, y de color blanco. Además, la línea que baja desde la frente es más visible y tiene también una mancha oscura a cada lado de la cabeza, entre los ojos y la nariz. Habita en la región de los Andes, desde los 1.800 hasta los 3.500 metros de altitud.

Didelphis azarae, la especie guayanesa, es muy parecida a la que vive en los Andes, pero tiene manchas negras en las orejas y está restringida al sur del Orinoco. Prefiere vivir en espacios no perturbados, bosques densos, lejos de poblaciones.

Las zarigüeyas o rabipelados no son animales peligrosos, pero pueden tornarse agresivos y morder si se les acorrala o intenta atrapar, momento en el que emiten un sonido bastante agudo y repetido, aunque es más probable que desplieguen otros métodos de defensa menos ortodoxos. Por ejemplo, pueden orinar y defecar, y revolverse sobre sus heces para después esparcir o lanzar sus gracias con la cola en dirección al importuno –la orina del rabipelado tiene un olor muy fuerte, bastante desagradable, y algunos dicen que es irritante–.

También tienen la “costumbre” de hacerse el muerto cuando son atacados, quedándose largo rato sin moverse a la espera de que el atacante pierda el interés y los deje tranquilos. No se sabe con certeza si esto es una simulación o un acto involuntario debido al estrés, ya que al parecer disminuyen considerablemente sus signos vitales y pierden toda sensibilidad.

Los rabipelados usualmente son depredados por lechuzas, culebras y felinos como el puma y el ocelote o cunaguaro, y eventualmente son cazados por indígenas y campesinos, ya que su carne tiene buen sabor.

Pero quizá el aspecto más interesante de los rabipelados es el hecho de que sus embriones son expulsados antes de terminar el desarrollo dentro de la madre; entre los 10 y 13 días de gestación. En consecuencia, deben reptar inmediatamente al marsupio y encontrar alguna glándula mamaria de donde poder alimentarse mientras terminan de desarrollarse (unos 60 días). Cuando finalmente salen del marsupio, se suben al lomo de la madre y se aferran a ella hasta el momento de independizarse. Se estima que los rabipelados tienen dos camadas por año.

En Venezuela, a la zarigüeya o rabipelado se les conoce también con los nombres de: quengues, yaguares, rabopelaos y faros. En Colombia se les conoce también por chucha; en Nicaragua, zorro pelón o cola pelada; y huanchaco en Perú.

Texto y fotos: Jesús Osilia

El pelaje presenta dos capas bien diferenciadas: la primera es una pelusa o vello corto amarillento o blancuzco, y la otra está formada por largos pelos emergentes, gruesos y erizados, negros o grisáceos
El pelaje presenta dos capas bien diferenciadas: la primera es una pelusa o vello corto amarillento o blancuzco, y la otra está formada por largos pelos emergentes, gruesos y erizados, negros o grisáceos
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