Oso Andino o Frontino

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Oso Andino o Frontino

CONOCIENDO LA BIODIVERSIDAD DE SURAMÉRICA


El Oso Andino o Frontino

El Oso Andino (Tremarctos ornatus), también llamado Oso Frontino y Oso de Anteojos, es la única especie de la familia de los osos (Ursidae) presente actualmente en el extremo sur del continente americano, y está restringida a la cordillera de los Andes. Su distribución abarca desde el occidente de Venezuela pasando por Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia hasta el extremo noroeste de Argentina, en las provincias de Salta y Jujuy.

Algunos reportes sugieren que la especie puede estar también  presente en la Serranía de Darién, en Panamá. En Venezuela lo podemos encontrar en la Sierra de Perijá, en las selvas nubladas y páramos de los andes merideños (en los Parques Nacionales Sierra de la Culata, Sierra Nevada, Páramos El Batallón y la Negra, Chorro El Indio, Tapo Caparo…), en el Táchira (P.N. El Tamá), en Trujillo y zonas altas de los estados Lara y Portuguesa (dentro de los Parques Nacionales Yacambú, Terepaima, Dinira y Guaramacal).

Oso Andino o Frontino | Foto: Plinio Fabbro
Oso Andino o Frontino | Foto: Plinio Fabbro

En relación a las ocho especies de osos existentes en el mundo, el oso frontino se ubica de cuarto en relación al tamaño. Su peso oscila en un rango de 60 a 150 Kg., siendo los machos más grandes que las hembras, y al levantarse sobre sus patas traseras (son animales plantígrados) pueden llegar a medir 1.80 metros de altura. El color del pelaje, denso, largo y medianamente suave, varía entre el pardo oscuro y el negro.

Pero su característica más resaltante, de la cual surgen muchos de los distintos nombres que se le han dado, es la presencia de líneas o manchas irregulares alrededor de los ojos, en la frente y los cachetes, blancuzcas o amarillentas, que frecuentemente se extienden hacia la garganta y el pecho, variando mucho en cuanto a forma e intensidad; lo cual permite el reconocimiento individual de los ejemplares. Algunos son completamente negros.

Oso Andino | Foto: Plinio Fabbro
Oso Andino | Foto: Plinio Fabbro

Es un animal de hábitos diurnos, solitario y muy difícil de ver, ya que tiene un olfato muy desarrollado que le permite percibir la presencia de extraños en su hábitat, por ejemplo la presencia humana. Es omnívoro, siendo un animal generalista en su dieta, es decir, puede consumir todo lo que su hábitat le proporcione. Su dieta está integrada por frutos, bayas, brotes tiernos de bambú, tallos jovenes de bromélias, hongos, tubérculos y hojas.

También se alimenta de insectos y pequeños vertebrados, peces, reptiles, aves, y en raras ocasiones se avalanza sobre presas mayores como venados, camélidos o reses; principalmente animales jóvenes o enfermos que han quedado rezagados.

El oso andino o frontino es sumamente hábil para trepar en los árboles, bien sea para alimentarse, dormir o escapar del peligro. Allí construye una “plataforma” adecuada a su peso, a la manera de un nido, tirando de ramas y hojas hacia sí. En el día suele descansar también en oquedades entre las raíces de los árboles o de grandes rocas.

El Oso Andino es súmamente hábil para subir a los árboles | Foto: David
El Oso Andino es súmamente hábil para trepar a los árboles | Foto: David Haelterman

Al parecer, de acuerdo a observaciones de campo, el oso frontino se reproduce en cualquier época del año. La gestación varía entre ocho y ocho meses y medio, y la madre da a luz entre uno y dos oseznos, a veces tres. Nacen con los ojos cerrados y son muy pequeños al nacer, con un peso entre los 300 y 500 gramos. El crecimiento es bastante rápido, abren los ojos después del primer mes y a los seis meses ya llegan a pesar cerca de 10 kg.

Los oseznos permaneces con sus madres al menos durante un año después del nacimiento, y viven entre veinticinco y treinta años.

No se conoce a ciencia cierta el tamaño de la población de osos andinos en Suramérica y por ende, tampoco a nivel regional. Pero sí existe una estimación aproximada, realizada en 1990 por el biólogo norteamericano Bernard Peyton y otros investigadores en función del oso negro americano (Ursus americanus), del cual presumía tenía requerimientos ecológicos y de uso de hábitat muy parecidos al oso andino. Así, basándose en la densidad poblacional del oso negro, especie cuya biología y ecología es más conocida por décadas de investigación en Estados Unidos y México, se estimó una población aproximada de osos andinos de 20.000 individuos silvestres. En Venezuela, en particular, recientemente se ha estimado una población de entre 300 a 2.000 osos andinos en estado silvestre. Estimaciones que no son del todo fiables debido a la ausencia de estudios de campo específicos.  

Oso Andino | Foto Dennis Alexander Torres
Oso Andino | Foto Denis Alexander Torres

El oso andino o frontino es una especie que ha estado seriamente amenazada por la cacería furtiva y por la pérdida progresiva de su hábitat. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) considera que la especie (en toda el área de distribución continental) se encuentra en un estado vulnerable.

El Estado venezolano lo considera en Peligro de Extinción en el país, según lo establecido en el Decreto Nº 1486 del Ministerio del Ambiente y de Los Recursos Naturales (M.A.R.N.R.) de fecha 11/09/1996, y establece la veda indefinida de la especie prohibiendo su cacería en todo el territorio nacional (MARNR, Decreto Nº 1485 Gaceta Oficial Nº 36.059 del 7/10/96). En el Libro Rojo de la Fauna Venezolana (Editado por la Fundación PROVITA) aparece clasificada como “En Peligro”.

La principal causa que ha llevado al oso frontino a estar en riesgo de desaparecer de las faz de la tierra es la cacería furtiva. Bien sea por el temor o la ignorancia de la gente, o por la vanidad y la supuesta “hombría” que algunos insisten en asociar con un hecho lamentable como es el emboscar a un animal en la distancia con un arma de fuego. Desde luego, hay razones de índole económico, y son las que en definitiva llevan a muchos campesinos y dueños de fincas a disparar en contra de cualquier animal que eventualmente pueda depredar su ganado. Hay otros que los cazan bajo la falsa creencia de que algunas partes de su cuerpo poseen propiedades mágico-curativas y, desde luego, supuestos poderes afrodisíacos.

La pérdida del hábitat posiblemente sea la segunda causa más importante entre los factores que amenazan la existencia del oso andino. La deforestación, bien sea por causa de la actividad agropecuaria, la explotación maderera, la minería o los incendios forestales, ha originado un alarmante retroceso de los bosques durante las últimos décadas. Pequeñas poblaciones de osos han quedado aisladas entre sí, confinadas a un parche de vegetación, sin posibilidad de trasladarse de manera segura a otros lugares.

Afortunadamente, son muchas las áreas protegidas que se han venido creando (tanto en Venezuela como en otros países) pensando en la sobrevivencia de ésta y otras especies. Además, por ser considerado patrimonio cultural y natural del Estado Lara y por estar protegido en nuestro país, el 12 de marzo de 2003 se crea el Programa de Conservación del Oso Andino en el Estado Lara (PICOSO), designando al Parque Zoológico y Botánico Bararida como institución responsable del mismo.

Al oso andino o frontino (el oso que tiene una marca o señal sobre la frente) se le conoce también como: Oso de anteojos, Oso careto, Oso gargantillo, Oso negro, Oso suramericano, Oso del páramo, El Salvaje, Ucumari, Juco, Tomasito…, entre muchos otros nombres que se le han dado en los pueblos indígenas que se ubican dentro del área de distribución de la especie.

Son muchas las personas, instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales que han sumando esfuerzos en pro de la conservación del oso frontino, visitando escuelas, hablando en la radio o impartiendo charlas y talleres de educación ambiental en las comunidades aledañas a los lugares en donde habita el oso. Es una labor importante que nosotros, desde las páginas de éste portal, estaremos siempre orgullosos de poder divulgar y apoyar.


Texto de Jesús Osilia con la colaboración especial de Imarú Lameda-Camacaro, Investigadora del Oso Frontino (Twitter: @imarulameda).

Fotos: Plinio Fabbro, David Haelterman, Denis Alexander Torres y Mehgan Murphy (arriba, foto destacada).


Si quiere saber más acerca del Oso Andino o Frontino, o está interesado en colaborar o participar en algún proyecto de conservación o educación ambiental, le recomendamos visitar los siguientes portales:

www.andigena.org  /  www.elosoandino.blogspot.com  / www.provitaonline.org  


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