Guacamayas de Caracas

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Las Guacamayas de Caracas


La guacamaya azul y amarillo es una especie introducida en el valle de Caracas
La guacamaya azul y amarillo es una especie introducida en el valle de Caracas

Desde hace algunos años, en diversos sectores de Caracas, al acostumbrado escándalo mañanero de las ruidosas guacharacas, loros y pericos, se le unió el de un coro foráneo no menos estridente y también de ásperas voces: el de las grandes y vistosas guacamayas de colorido plumaje amarillo y azul.

Las Guacamayas de Caracas:

En la actualidad, son muchas las especies de psitácidos (loros y guacamayas) que podemos ver todos los días mientras pasan volando de un extremo a otro de la ciudad, o cuando se alimentan en grupos sobre las copas de los árboles, o en las ventanas y balcones de muchas casas y edificios; como ya es costumbre de las comúnmente conocidas con el nombre de “Guacamaya Azul y Amarillo” (Ara ararauna). Hablaremos de ellas en este espacio, no solo por ser la más llamativa y fácilmente identificable por los no conocedores, sino también porque es una especie introducida, no es nativa del valle de Caracas ni de las cordilleras adyacentes.

La guacamaya azul y amarillo es una especie cuya distribución en nuestro país es bastante reducida, solo se encuentra al sur del río Orinoco; siendo relativamente abundante en la zona del delta y en el Estado Amazonas.

Es una especie inconfundible, tanto por su tamaño como por el color de su plumaje: azul en la parte superior y amarillo encendido sobre el pecho y la zona ventral, así como en la parte interna de alas y cola. Como toda guacamaya, tiene la cola larga y la cara desnuda, blanca o rosácea con surcos de plumaje oscuro, garganta orillada de negro y la frente verdosa. Mide entre 80 y 90 centímetros de largo y pesa alrededor de un kilogramo.

Desde hace algunos años es frecuente verlas sobre los techos de casas y edificios, o en las ventanas.

Es un ave bastante sociable, curiosa y muy inteligente, que tolera muy bien la fragmentación o degradación de su ambiente natural y se adapta con facilidad a nuevos hábitats; ejemplo notorio de ello es su adaptación al caos urbano de nuestra ciudad.

Ave longeva y monógama, puede vivir 50 años y escoge a una sola pareja de por vida. En época de reproducción, las guacamayas anidan en oquedades abiertas en troncos secos de árboles, con frecuencia en la palma conocida como Chaguaramo (Roystonea oleracea). Los polluelos son cuidados por ambos padres.

Su aparición en los cielos de Caracas –ya no de manera esporádica–, tuvo lugar a principios de los años 90, y se vincula principalmente con ejemplares cautivos que eventualmente escaparon de sus jaulas. Algunas personas comenzaron entonces a atraerlas a sus casas, con comida, pero no con la intención de atraparlas, sino para tener la inmensa dicha de poder contemplar a diario la extraordinaria belleza de este animal, para sentir la emoción de su presencia y singular compañía, y lo más importante, disfrutarla en plena libertad.

Bastante conocido es el esfuerzo que hizo Vittorio Poggi para criarlas en su casa, libres de ataduras. Algunos vecinos aún lo recuerdan de cuando vivía en lo más alto de Colinas de Bello Monte (a pocas pasos de donde yo vivía) y salía a pasear en su moto seguido de cerca por algunas de sus vistosas guacamayas. Muchas de las guacamayas azul y amarillo que hoy vemos en Caracas son descendientes de las criadas por Poggi.

Guacamayas de Caracas
Es un ave de gran tamaño, belleza y colorido

En la actualidad, entre 200 y 250 individuos conforman la población de tales guacamayas en Caracas, con dos grandes dormideros conocidos: uno en el Parque del Este o Generalísimo Francisco de Miranda, el otro hacia el final del Paseo Los Próceres, en El Laguito. Ocasionalmente, se ven algunos pocos ejemplares de las grandes Guacamayas Rojas (Ara chloropterus) y Guacamayas Bandera (Ara macao) volando sobre Caracas y alimentándose junto a las demás, incluso en ventanas y balcones.

Por su parte, las pequeñas guacamayas verdes conocidas como Maracaná (Ara severa) son más comunes en la ciudad y tienen poblaciones estables a lo largo del cerro Ávila y en toda la Cordillera de la Costa. Por su tamaño y colorido, las Maracaná son muy parecidas a los loros y pericos que también habitan en el valle de Caracas. La diferencia está en que ellas ‒como todas las guacamayas‒ tienen la cola larga y la cara desprovista de plumas.

Lamentablemente, la Guacamaya Azul y Amarillo es víctima de una intensa presión por la cacería furtiva y el tráfico ilegal, lo cual la convierte en una especie “Casi Amenazada” para nuestro país, según lo afirma Franklin Rojas-Suárez, director de la ONG Provita.

Afortunadamente, hay muchas, muchísimas personas que las sienten como suyas, que las aman y protegen. Vale destacar la labor realizada por la fundación “Plumas y colas en libertad” quienes, en conjunto con la Alcaldía del Municipio Sucre, han instalado nidos artificiales en la zona de El Cafetal para facilitar su reproducción. Asimismo, para quienes tienen el placer de recibir a estos ruidosos visitantes en sus casas y desean comentar la experiencia, en Facebook hay un grupo denominado Guacamayas en Caracas en donde podrán compartir fotos y anécdotas.

Algo que hemos podido ver y comprobar con satisfacción, –no obstante la abundancia de alimento en cada uno de los nuevos y numerosos comederos que tienen a su disposición en toda la ciudad–, es que las guacamayas azul y amarillo no han dejado de buscarla también en los árboles. No dependen de comederos artificiales para su desarrollo.

Por lo demás, si estas hermosas aves llegan a su casa, por favor, no las alimenten con harinas ni productos procesados. Pónganles semillas, frutas o verduras.

Queda de ustedes no aprovecharse del comportamiento sociable de estas aves para atraparlas y tenerlas en cautiverio, y por favor, no compren pichones, ni siquiera por lástima o con el propósito de liberarlos cuando hayan crecido. Ello solo es un incentivo más para la cacería furtiva y el comercio ilegal de fauna silvestre.

Texto y fotos: Jesús Osilia


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