Baba o Caimán de Anteojos

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Conociendo la Biodiversidad de Suramérica


Baba o Caimán de Anteojos | Características | Diferencias entre la Baba o Caimán de Anteojos y el Cocodrilo del Orinoco |

Baba o caimán de anteojos
Baba o caimán de anteojos

A nivel mundial, el orden de los Crocodylia está representado por 3 familias: Crocodylidae, Alligatoridae y Gavialidae, las cuales incluyen un total de 23 especies. Once de ellas (todas pertenecientes a las dos primeras familias mencionadas) están presentes en el continente americano, principalmente en Suramérica, en donde habitan siete especies.

En Venezuela hay 5 especies de crocodilios, dos de ellos pertenecientes a la familia Crocodylidae: el cocodrilo o caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius) y el cocodrilo o caimán de la costa (Crocodylus acutus). Las otras tres pertenecen a la familia Alligatoridae: el babo morichalero (Paleosuchus palpebrosus), el babo negro (Paleosuchus trigonatus), y el babo, baba o caimán de anteojos (Caiman crocodilus). Ésta última la de mayor presencia y distribución en el país, y a nuestro parecer uno de los animales que en mayor medida –junto al Chigüire o Capibara (Hydrochaeris hydrochaeris) y el Garzón Soldado (Jabiru mycteria)–, caracterizan el paisaje del Llano venezolano.

El caimán de anteojos tiene un hocico corto y grueso. Nótese la carena entre los ojos.
El caimán de anteojos tiene un hocico corto y grueso. Nótese la carena entre los ojos.

Por lo general, la baba o caimán de anteojos no es peligrosa para el hombre. Más bien son tímidas, y se alejan o esconden cuando nos acercamos a ellas. Las babas adultas miden entre 1,1 y 2,75 metros de longitud, mientras que las hembras son más pequeñas y no pasan de 1.80 metros. Es una especie que suele ser traficada y tenida como mascota, hasta que crecen y terminan siendo abandonadas en cualquier laguna, estero, río o estanque cercano.

También es muy buscada por cazadores furtivos y oportunistas en general, que no dudan en dispararle a cuanto animal se mueva en el monte para aprovechar su piel o consumir su carne.

En Venezuela, esta especie está sometida a un programa de aprovechamiento sustentable coordinado por el Ministerio del Ambiente (Resolución Nº15, Gaceta Oficial Nº 38.421 del 21/04/2006), y en el ámbito internacional su comercio está regulado por la convención CITES, al estar incluido en su Apéndice II.

A primera vista, la baba y el cocodrilo del Orinoco –para quienes no están familiarizados con ambas especies– son bastante parecidos. Un detalle que nos ayuda a identificarlos en la distancia, sin necesidad de acercarnos mucho, es que las escamas dorsales en el cocodrilo del Orinoco están profusamente carenadas y sobresalen a manera de espinas, mientras que en la baba se presentan más lisas.

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Cocodrilo del Orinoco

Si estamos un poco más cerca veremos entonces que el cocodrilo del Orinoco posee un hocico bastante más largo y estrecho en comparación con el de la baba o caimán de anteojos, algo corto y grueso. Además, cuando el cocodrilo del Orinoco cierra la boca se mantiene visible el cuarto diente de la mandíbula inferior.

En cambio, cuando la baba tiene cerrada la boca únicamente quedan visibles los dientes de la mandíbula superior, como podemos observar en las fotos de más abajo.

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Baba o Caimán de Anteojos

En la foto de la derecha, la flecha señala otro rasgo que nos ayuda a distinguir ambas especies. Las babas presentan un característico borde transversal que se extiende entre las órbitas oculares, siendo esa la razón del apelativo “caimán de anteojos”.

Por lo demás, los cocodrilos del Orinoco son mucho más grandes que las babas, pudiendo alcanzar hasta seis metros de longitud; aunque los que usualmente se ven asoleándose en los ríos de los estados Apure, Cojedes y Guárico (río Manapire) no sobrepasan los cuatro metros.

Un dato interesante para poder identificarlos de noche es que el reflejo de los ojos del cocodrilo del Orinoco cuando se hace incidir una luz sobre ellos es azul-verdoso, mientras que en la baba es rojo-anaranjado.

Como todo crocodilio, las babas son animales ectodermos, es decir, necesitan el calor del sol para regular su temperatura corporal y mantener el metabolismo en niveles adecuados. Es por eso que usualmente las vemos fuera del agua durante varias horas al día, completamente inmóviles, asoleándose. Pero son capaces de reaccionar de manera explosiva si se sienten amenazadas y correr al agua con increíble rapidez.

Son exclusivamente carnívoros, y su dieta varía de acuerdo a la edad y disponibilidad de recursos. Así, puede alimentarse de insectos y otros invertebrados al comienzo de su vida, peces, caracoles y crustáceos en su etapa juvenil, mientras que los adultos son depredadores oportunistas que comen todo lo que esté a su alcance, incluyendo reptiles y pequeños mamíferos.

Su actividad reproductiva se inicia con la llegada de las lluvias. Las hembras construyen sus nidos con restos vegetales en la orilla de los cuerpos de agua y ponen alrededor de 30 o 40 huevos por nidada, los cuales son incubados entre 70 y 90 días. Durante este tiempo la madre se hace cargo de la protección y cuidado del nido, y posterior al nacimiento protege a las crías por algunas semanas más, hasta que ya ellas son capaces de sobrevivir por su cuenta. Sin embargo, en los primeros meses de vida el índice de mortalidad es bastante elevado y se estima que solo el 10% sobrevive al primer año, siendo sus principales depredadores el Mato de Agua (Tupinambis teguixin), el zorro (Cerdocyon thous), el garzón soldado o jabirú (Jabiru mycteria), la cigüeña (Ciconia ciconia) y otras garzas. Los juveniles y adultos pueden ser predados por la anaconda (Eunectes murinus) y el jaguar (Panthera onca), entre otros.

Su distribución abarca desde México y a través de toda la América Central hasta Perú, Bolivia y Brasil, incluyendo Trinidad & Tobago. En Venezuela lo podemos encontrar en casi todo el país, en regiones cálidas por debajo de los 500 metros de altitud: lagunas, esteros, morichales, pantanos, caños y ríos de aguas lentas.


Texto y fotos: Jesús Osilia


Baba o Caimán de Anteojos