Aves de los Llanos de Venezuela

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Aves de los Llanos de Venezuela


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Chiriguare, gavilán sabanero o caricare sabanero ( Milvago chimachima )

La belleza de los llanos venezolanos es indiscutible, pero el principal atractivo de esta hermosa y vasta región, sin duda alguna, es la espectacular riqueza de su fauna silvestre, principalmente en los grandes hatos en donde desde hace varias décadas ha estado prohibida la cacería dentro de sus límites (ver Fauna de los Llanos).

De todas partes del mundo llegan visitantes deseosos de ver y admirar la fauna de tan maravilloso lugar, y de manera especial para contemplar sus aves.

La mejor época para ver aves en el Llano es el verano, cuando el nivel de los ríos y caños disminuye y la sabana queda al descubierto dejando a un sinnúmero de peces atrapados en pequeños cuerpos de agua; lo cual, desde luego, atrae a una gran número de aves de diversas especies. En la época de lluvias el paisaje cambia, se inunda la mayor parte de la sabana y las aves se dispersan, siendo más difícil observarlas.

Tautacos
Tautacos (Theristicus caudatus)

Pero las aves no solo están presentes en el paisaje del Llano, sino también en el sentir del llanero, en su música, en sus creencias, en sus mitos y leyendas.

Quién no ha escuchado hablar, por ejemplo, del canto agorero de la pavita, una pequeña lechuza (tal vez Glaucidium brazilianum) que según dicen los llaneros presagia la muerte en el hogar en donde ha cantado; o del temor de las muchachas cuando pasa un alcaraván (Vanellus chilensis) cantando sobre sus casas, señal de que en ella hay un embarazo seguro…

Ambas creencias están muy arraigadas en el Llano venezolano, siendo ésta última inmortalizada en la letra de la tonada “El Alcaraván” del inolvidable Simón Díaz. ¿Y quién no se ha conmovido al escuchar “La Paraulata” del maestro Juan Vicente Torrealba en la maravillosa voz de María Teresa Chacín? Un tema que se inspira en el melodioso y hasta melancólico canto de la paraulata llanera (Mimus gilvus).




Aves de los Llanos de Venezuela

Cotuas agujitas
La cotúa olivácea nada parcialmente sumergida y busca su alimento bajo el agua

Levantarse de madrugada en el Llano es contemplar el prodigioso despertar de la naturaleza, es asistir a un colorido espectáculo de innumerables formas que se desplazan de un lado a otro en busca de alimento, volando en todas direcciones, solas, en parejas o en grandes bandadas.

Algunas vuelan en silencio, otras van enfrascadas en animada cháchara. El espectáculo es verdaderamente maravilloso, y al final del día se repite nuevamente cuando las aves retornan a los dormideros.

Más de 350 especies de aves, entre residentes y migratorias, interactúan en los distintos ecosistemas que se forman en la vastedad de esta gran región del país, y la diversidad en cuanto a formas, colores y tamaños es verdaderamente increíble.

Garzón soldado
Al centro, el Garzón soldado (Jabiru mycteria). A la izquierda, zamuros (Coragips atratus). A la derecha, Cotúa olivácea (Phalacrocorax olivaceus)

Así, hay estilizadas garzas de níveo plumaje como la garza blanca (Ardea alba), la chusmita (Egretta thula) y la garcita reznera (Bubulcus ibis), en contraste con el escarlata encendido de las corocoras (Eudocimus ruber).

Hay garzas rosadas con picos en forma de paletas (Ajaia ajaja) que escrutan el agua moviendo la cabeza de un lado al otro; grandes cigüeñas (Euxenura maguari) y gabanes (Mycteria americana), y entre ellos uno de particular elegancia, la garza morena o garza mora (Ardea cocoi), distribuida por toda Suramérica, y el más alto de todos, el garzón soldado (Jabiru mycteria), una de las aves más grandes del mundo (entre 1.30 y 1.50 metros de altura).

También está el tautaco o bandurria común (Theristicus caudatus), un ibis de gran tamaño y colorido, de cuerpo grueso y pesado, que usualmente se les ve alrededor de casas y potreros, solos o en pareja, aunque anidan en pequeñas colonias.

Hay grandes rapaces como el águila negra (Buteo urubitinga) y otras más pequeñas como el gavilán pita venado (Heterospizias meridionalis), el gavilán colorado (Busarellus nigricollis) y el caricare sabanero (Milvago chimachima), por solo nombrar algunos.

Mochuelos de Hoyo (Speotyto cunicularia)
Mochuelos de Hoyo (Speotyto cunicularia)

En la vastedad de las sabanas abiertas, bajo tierra, habitan los mochuelos de hoyo (Speotyto cunicularia), una pequeña ave de presa que construye sus nidos bajo el suelo.

También hay grandes, coloridas y bulliciosas guacamayas, loros y pericos, chenchenas y guacharacas.

En los Llanos es posible observar grandes bandadas de miles de patos de diversas especies que se reúnen en los ríos, caños y ciénagas, y que se desplazan nadando sobre la superficie en grupos compactos.

Por su parte, y a diferencia de los patos, la Cotúa Agujita (Anhinga anhinga) nada sumergida asomando únicamente la cabeza y el cuello, y busca su alimento buceando en el fondo de los ríos. Cuando sale del agua se les ve posadas sobre el terreno con las alas extendidas para que se les sequen las plumas.

Hay muchísimas otras aves pequeñas que viven asociadas a los cuerpos de agua de la región llanera que se nos hace imposible poder señalar en este espacio.


Aves de los Llanos de Venezuela

por Jesús Osilia | Ambientalista, bloguero de viajes y creador de contenidos. Miembro de AChileTB y de Hispanic Travel Bloggers.


Hato El Cedral,
Concentración de aves en el Hato El Cedral. Llanos de Apure.

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