Águila Harpía (Harpia harpyja)

Compartir

Conociendo la Biodiversidad de Suramérica


El Águila Harpía:

Foto de Ricardo Kuehn en Flickr
Foto de Ricardo Kuehn en Flickr

En la mitología griega, las Harpías o Arpías eran, originalmente, hermosas mujeres aladas a las que Zeus, molesto con el rey Finio, les había ordenado impedir que éste se alimentara. Obedeciendo el mandato, las Harpías diariamente le arrebataban la comida al rey cuando estaba a punto de ingerirla. En tradiciones posteriores, las Harpías comenzaron a ser vistas mas bien como seres maléficos, poderosos, con cuerpo de ave de rapiña, grandes garras y rostro de mujer.

El Águila Harpía es una de las más grandes y poderosas aves de presa del mundo, un superdepredador alado que puede llegar a superar los dos metros de envergadura y pesar entre 5 y 9 kilogramos. Una especie que se encuentra en el más alto nivel de la cadena alimenticia y que desempeña un papel muy importante en el equilibrio de los ecosistemas… pero cuyas poblaciones están siendo amenazadas.

El Águila Harpía (Harpia Harpyja) habita únicamente en el continente americano. Su distribución, aunque de manera discontinua y fragmentada, abarca desde el sur de México hasta Paraguay y el noreste de Argentina. En Venezuela hay registros de su presencia en la región centro-norte-costera, en los estados Carabobo y Aragua (Parque Nacional Henri Pittier), y en Miranda (Barlovento y Parque Nacional Guatopo), pero sus mayores poblaciones se encuentran al sur del río Orinoco, principalmente en la Reserva Forestal de Imataca y en el alto río Caura  (estado Bolívar).

Águila Harpia | Foto: Rogelio Terán
Águila Harpía | Foto: Rogelio Terán

Es una rapaz que por su porte y gran tamaño es muy intimidante. Los adultos son inconfundibles: El plumaje de la cabeza es gris ceniciento, con dos oscuros penachos que erige a voluntad. Cuello y lomo negros, así como la parte superior de las alas. Blanco en el abdomen y en el doblez del ala, muslos barreteados. Cola negra con tres anchas bandas de color gris. Patas amarillentas, robustas y poderosas (tan grandes como la mano de un hombre), provistas de garras muy fuertes y afiladas de hasta siete centímetros de largo. Tarsos asombrosamente gruesos y carentes de plumas. Pico fuerte, macizo, con forma de gancho y de color negro. Las hembras superan a los machos en tamaño, pueden pesar alrededor de 9 Kg. y medir un metro de largo  

Se alimenta de monos, iguanas, perezosos, zarigüeyas, culebras y muchos otros animales arbóreos y terrestres. Incluso persigue aves de gran porte moviéndose ágilmente por entre el enramado de los árboles.

Es de hábitos diurnos, solitaria y de vuelo silencioso; puede pasar entre los árboles sin que nos demos cuenta de ello. Forman pareja sólo durante el período de reproducción (en promedio, una vez cada dos años), aunque hay evidencia cierta de que son monógamas. Construye sus nidos con palos y ramas entrelazados en árboles muy altos, de manera preferente en aquellos lugares en donde el tronco se bifurca hacia las ramas principales. Ponen uno o dos huevos que eclosionan al cabo de unos 56 días, aunque por lo general sólo sobrevive uno.  

Mapa de Distibución del Águila Harpía (Tomado de Wikipedia)
Mapa de Distibución del Águila Harpía (Tomado de Wikipedia)

El macho alimenta a la hembra durante el período de incubación, y cuando el polluelo nace ambos se turnan para alimentarlo; aunque el macho cada vez lo va haciendo con menos frecuencia y pronto queda a cargo de la hembra. La cría crece lentamente y necesitará el apoyo de los padres al menos durante los dos primeros año de vida.

En la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), el Águila Harpía está catalogada  como “Casi Amenazada” debido a que sus poblaciones han declinado lenta pero constantemente. Por su parte, en el Libro Rojo de la Fauna Venezolana, editado por Provita, aparece señalada como “Vulnerable”.

Las amenazas a las cuales está sometida esta especie provienen principalmente de la pérdida progresiva de su hábitat como consecuencia de la deforestación (el hábitat de la Harpía se reduce a selvas poco intervenidas con alturas que oscilan entre los 600 y 1.200 metros) y la cacería; no solo del ave en cuestión sino también de los animales que depreda.

Muchos campesinos la matan por temor, bajo la creencia de que son muy peligrosas para los animales domésticos y los niños, a los cuales supuestamente rapta. Pero, si bien abundan las historias y es bastante posible que una Harpía pueda capturar y levantar a un niño pequeño, no existe información documentada al respecto. Lo que sí es cierto es que el Águila Harpía no vacilará en atacar a cualquiera que se acerque demasiado a su nido.

En Venezuela, desde hace ya muchos años, han surgido diversas iniciativas destinadas al estudio y conservación del Águila Harpía. Una de las más destacadas ha sido la creada en 1991 por un grupo de investigadores y ambientalistas liderados por Eduardo Álvarez Cordero y Pilar Alexander Blanco, denominado Programa para la Conservación del Águila Harpía en Venezuela.

Entre los objetivos principales del programa, aparte del estudio del  comportamiento y los parámetros de anidación, está la determinación del territorio ocupado por cada ejemplar mediante la colocación y uso de transmisores satelitales. Más importante aún, el programa busca la protección integral de cada uno de los nidos localizados; principalmente de aquellos que se ubican dentro de concesiones forestales.

“Como parte de este proyecto –señala Alexander Blanco–, desde el año 1992 se capturan águilas en los nidos activos, las cuales se identifican con anillos, se toman datos biológicos y morfométricos, y se les colocan transmisores de telemetría convencional y satelital. Con los datos obtenidos del equipo de telemetría se actualiza un Sistema de Información Geográfica para producir mapas actualizados para biólogos de campo y administradores forestales. También, con la utilización del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) se han podido crear y establecer mapas con la localización de nidos de Arpías…” Es evidente que la aplicación de esta metodología de información geográfica facilita la creación de áreas de protección alrededor de los nidos localizados. Las Harpías suelen utilizar el mismo nido durante toda su vida.“Si son implementadas a tiempo –agrega el Dr. Blanco– estas mini-reservas pueden prevenir actividades del hombre que destruyan el territorio de anidación de las águilas”.

El Águila Harpía es el ave nacional de Panamá.


Fotos: Ricardo Kuehn, Juan D. Ramírez Rpo, Rogelio A. Terán y Urs Haunstein. La foto principal (arriba) es de Urs Hauenstein en www.aguilaharpia.org / Texto: Jesús Osilia


El Águila Harpía
Foto: Alessandro Tocafundo
Foto: Alessandro Tocafundo
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.